en el ebro veinte once
[Sin detenerse a pensar, sin corregir analíticamente,
Pero pensando detenida-mente, y anal-izando,
con la certeza de luego leer otra cosa de lo que hubose de escribir.]
Una vuelta me detuve y dije, -quiero torta-
Mientras iba a la panadería convencida de vivir un domingo.
Llovía, el tono gris me desorientaba aun más, y también ignoraba la hora; pero la cuestión era no saber en efecto en que día estaba. Lo desconocía totalmente.
Miércoles…jueves, ya no recuerdo
Se que no era domingo, o mejor dicho luego lo supe.
La percepción se vio entorpecida, claro si se lo piensa desde la lógica del tiempo habitual, donde no disponer de la situación temporal justa, puede en cierta medida entorpecer, a ver:
Si tengo que estar a las 5:45 en un sitio donde he quedado con alguien, es necesario disponer de una noción común de tiempo y espacio
el ácido
Cual era la intención?
Ya ni me acuerdo, supongo una calidad majestuosa de la posibilidad de extralimitarse del tiempo y del espacio. y de no ir a encontrarse con nadie.
Aunque extralimitarse resuena en este momento a superar los limites, pero no está significando desintegrarlos.
Y entonces escribo carente de palabras.
Oh…Que placer.
Entonces, supongo que,
A eso hay que llegar;
Hay que estar en cierta medida disponible para relacionarse con el lado oscuro de la luna,
Oh, puedo suponer,…ahora, fuera del aquel tiempo donde baila la locura sensata, la que pinta con mierda la realidad mientras abandona la fantasía.
Es una cuestión de giro
girar en un momento hacia un momento otro
Pero girar sin habérselo propuesto
Ocurre que estas ahí.
¿Cómo te das cuenta?
No te das cuenta, pero aun así, estas ahí.
En ocasión, sumergí el cuerpo en agua
Tenia la sensación de flotar en el océano, observe la relación de todos los órganos entre si flotando en el océano de sangre que es el cuerpo
Entonces supones que lo sensorial aparece, supones
y corre a yo de donde estaba, sin saber gobernar y promoviendo leyes.
Ese día aprendí que no necesitas a alguien mas para algo como condición
Entones dicen algunos ¿Qué hacemos?
¿Yo pregunta que es lo que hay que hacer? ¿Será que no está con-forme con lo que está haciendo o con la mismísima falta de haciendos?
Más bien, detesta estar en plena composición
Pero sin duda lo más trágico, la pregunta
en cierta forma suponemos lo difícil que es encontrarse con la soledad y la cuestión vital nos arrastra a pregunteras preguntonas preguntadas
Podemos disponer en cierta medida de algunos supuestos que nos beneficiarían en tanto quedemos con el silencio
Pero estando en silencio, no ya soportándolo.
Es que soportar el silencio es una derivada de las situaciones donde caben las preguntas-tipo como la anterior
Pero esto hay que recordarlo…
¿Y ahora que hacemos?
“Y ahora”, supone un ahora diferente del ahora en que uno estaba hace milésimas de segundos, claro, antes de formular tal estúpida pregunta
Lo intenso es mantener el propio silencio
Lo divertido es oír la desesperada intención de rellenar el agujero
Lo hermoso es no saber que es lo que está ocurriendo y notarlo en algunos detalles que se tornan infinitos, se vuelven evidencia
Ahora-ahora
Ahora-ahora
Ahora-ahora
Ahora-ahora
Y que interesante es el ocio
Es decir, no tener obligaciones…
Cuando en realidad uno dispone de la situación de no tener obligaciones, puede hasta olvidar la cuestión nutricia.
Eso es no tener obligaciones.
Y aun así, uno caga…
Y las dos caras del acido
La fiesta afuera, la exaltación, la vibración, el baile interminable, cuerpos calientes, la risa, la lengua loca desenfrenada, la magia de la mas minima estacion,
Todo exita
La exitancia es indefinible. El placer es supremo y delicado. Es sutil y violento
Y hay experiencias en que la cuestión de compartir cuestiones, se presenta como incompartible.
Entonces uno emerge en otras profundidades…
La fiesta, que ocurre fuera,
Fuera del tiempo
Y fuera de si…
en pleno delirio.